Mi pasado y mi futuro pueden dar significado a mi experiencia en el mundo, mas es sólo en el momento presente cuando puedo cocrear mi vida con Dios.
Dejo atrás “las cosas que no puedo cambiar”, las acepto y aprendo de ellas. Ante mí hay posibilidades e ideas infinitas esperando ser captadas y usadas por mí por medio de la oración, la afirmación y la acción.
En este preciso momento, experimento la plenitud de Dios. Afirmo solamente lo mejor, consciente de que todo el bien que deseo está disponible para mí. Doy gracias a Dios por este momento y por la salud y la paz que disfruto aquí y ahora.
“Canten al viñedo delicioso. Yo, el Señor soy quien lo cuido y con frecuencia lo riego.”—Isaías 27:2-3 (Versión Popular)


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